Concierto en Veracruz  El sábado 10 de abril el World Trade Center de Boca del Río vivió una de sus mejores noches, Alejandro Fernández ofreció un excelente concierto logrando poner de pie al público que enardecido lo ovacionó por la entrega, profesionalismo y calidad del ´Potrillo´, y del show organizado por el DIF Estatal. Contando con la presencia del Gobernador del Estado Miguel Alemán Velazco y su esposa Christiane Magnani de Alemán Presidenta del DIF, el concierto duró tres horas en las que Alejandro Fernández mostró más que nunca su calidad como intérprete de la canción ranchera. Imágenes de la película en la que personifica a Emiliano Zapata marcaron el inicio del concierto, ´El Potrillo´ con gran atractivo físico apareció en escena luciendo un hermoso traje charro en tono gris perla, y dando rienda suelta a la interpretación de temas como No sé olvidar, Pájaro perdido, Que bueno, Como quien pierde una estrella, Que seas muy feliz, Nube viajera, Que digan misa, Es la mujer, Abrázame, Si tu supieras, Me estoy enamorando, Como el sol y el trigo, Loco, Si he sabido amor, Lucharé por tu amor (tema de la película Zapata), Granada, Noche de ronda, Solamente una vez y Veracruz (De Agustín Lara), Bésame mucho (de Consuelito Velásquez), dedicada a su papá y proyectando en las pantallas imágenes inéditas de su niñez y de Vicente Fernández, interpretó emocionado Cuando yo quería ser grande; sin poder faltar Guadalajara, Jalisco, México lindo y querido, Ella, Tú solo tú, Fallaste corazón, Pelea de gallos, Juan Charrasqueado, Cielo rojo, No volveré, Las llaves de mi alma, Por tu maldito amor, Mujeres divinas, De que manera te olvido, Quiéreme, Háblame y A mi manera, entre muchas más. Definitivamente fue un estupendo show el que ofreció Alejandro Fernández, aunque faltó poco para que el World Trade Center luciera a su máxima capacidad, el público asistente cantó y se estremeció con cada una de sus interpretaciones. Concierto en Costa Rica  Una noche de estrellas fue el escenario para el concierto de Alejandro Fernández en Costa Rica, el cierre para la gira que lo llevó desde El Salvador hasta Ecuador en poco más de una semana. Con un traje de charro apretado y de color negro, el cantante sacó suspiros y gritos del público, en mayoría femenino, aunque el estadio que sirvió de sede al recital lució apenas a la mitad de su capacidad de 14.000 personas. Las trompetas del mariachi anunciaron al "Potrillo" con la música de "Son de la negra". "En Costa Rica siempre me han tratado como en casa", dijo Fernández al salir y cantar unas 30 canciones, entre ellas "Tu regresarás", "Si te vas", "Solo tú" y "No volveré". La escenografía no era la esperada pues se había anunciado una puesta en escena muy sensual pero Fernández solo contó con un buen logrado juego de luces y tres pantallas gigantes. En ellas pasaban la presentación del ídolo mexicano pero también exhibieron un prólogo de la película que pronto estrenará el charro donde encarna al líder de la revolución en su país, Emiliano Zapata. En ese momento el mexicano cantó "Lucharé por tu amor", que es el título de la gira y además el tema principal de la cinta "Zapata". Otros temas del repertorio fueron "Pájaro perdido", "Nube viajera", "Nací para amarte", "Loco" y canciones de su último disco nombrado Niña amada mía, entre ellas "Déjame", "Qué poca" y la exitosa "Mátalas". En un rápido intercambio permitido por los agentes de seguridad, el artista recibió un ramo de rosas y le envió a la admiradora el pañuelo rojo que tenía en la chaqueta. La mezcla de baladas y rancheras contó además con un homenaje al maestro del bolero Agustín Lara, pues Fernández interpretó tres de sus temas, mientras las pantallas mostraban una foto del fallecido cantautor. Sonrisas y besos fue de lo poco que pudo hacer el joven intérprete para comunicarse con las fanáticas, pues cuando intentaba hablar lo silenciaba un coro de gritos que al unísono decían "rico, rico, rico". Concierto en Honduras  El cantante mexicano Alejandro Fernández ofreció un concierto en Honduras, donde sus fanáticos observaron escenas de la cinta "Zapata, el sueño del héroe", en un evento en el que se combinó sensualidad, música y sentimiento. Fernández, conocido como "El potrillo", se presentó la noche del domingo en el Estadio Chochy Sosa de Tegucigalpa vestido con un traje charro negro y con imágenes proyectadas en dos pantallas gigantes de la película donde encarna al líder revolucionario Emiliano Zapata. El recital hizo sentir la esencia de México cuando el intérprete de "Nube viajera" interpretó canciones de Agustín Lara y José Alfredo Jiménez, las cuales fueron ovacionadas por el público. "Cosita, estás como quéres, te amamos" y "Sos un bombonzote" fueron algunas de las frases escritas en las pancartas mostradas por algunas de las jóvenes que coreaban los temas que cantaba el hijo del cantante mexicano Vicente Fernández. Alejandro Fernández no ignoró las muestras amorosas de las jóvenes presentes y ante los gritos eufóricos comenzó a abrirse el chaleco y a desabrocharse el primer botón de su camisa, lo que elevó aún más los ánimos. "Mucha ropa" se escuchó entre las jóvenes y Alejandro se desabrochó el segundo botón de su camisa blanca, que dejó ver una piel morena mientras cantaba "Niña amada mía" con movimientos sensuales, que provocó gritos y suspiros. Entre los asistentes se encontraba Lizzi Flores, hija del ex presidente Carlos Flores Facussé (1998-2002); así como el entrenador de la Selección Nacional de Futbol, el serbio Belibor "Bora" Milutinovic. Mientras el potrillo interpretaba "Noche de Ronda", "Solamente una Vez" y "Granada, apareció en las pantallas gigantes la imagen de Agustin Lara al piano. "Mi Viejo" fue la canción dedicada a su padre Vicente Fernández y a su hijo, comentó el vocalista, quien recibía gritos de mujeres que bailaban en la grama del Estadio Chochy Sosa, mientras otras adolescentes tiraban sostenes al estrado. Concierto en El Salvador  Gritos?, al por mayor. ¿Suspiros?, de los más profundos. Mucho baile, sensualidad y romance con estilo ranchero fueron los ingredientes que El Potrillo mezcló en una serenata que extendió por casi tres horas, la noche del viernes. Éstas (canciones) se la vamos a dedicar a ellas, dijo Alejandro Fernández, con su imponente voz y su acento de charro mexicano, antes de que las primeras tonadas de Mátalas y Es la mujer se empezaran a confundir con los gritos de unas 15 mil gargantas. Gracias por todo su cariño, por sus aplausos, por hacer posible esta noche mágica y maravillosa... ya los extrañaba, expresó el anfitrión, cuando el reloj marcaba casi la medianoche. La fiesta ranchera continuaba. Es un charro. Como todo buen Fernández, el hijo de don Vicente cuidó que todos los detalles de su atuendo estuvieran en orden. El traje resaltaba el buen cuerpo de Alejandro. Más de treinta canciones entre populares rancheras, baladas y corridos no lograron cansar al Potrillo y dejaron extasiadas a todas las salvadoreñas que exclamaban ¡papasito! ¡Te amo!, con la vista fija en el escenario del Gimnasio Nacional Adolfo Pineda. No era para menos, ese cuerazo ranchero y esa impresionante voz no se ven ni se escuchan todos los días. Para enamorarse En medio de toda esa euforia, una fanática se aferraba incesantemente a una docena de rosas que había comprado por $6 en un supermercado capitalino. Su misión era entregárselas a su ídolo, y de paso robarle un beso... aunque fuera desde lejos. Cuando logró acercarse al escenario, corrió, cuál atleta olímpica al llegar a la meta, para lograr su cometido. Su rostro sudoroso y sus manos temblorosas reflejaban el efecto que El Potrillo había causado en ella. Al otro lado de la duela del Gimnasio, otra fanática más recatada disfrutaba moviendo su cuerpo desde su asiento al ritmo de Sin tantita pena, Noche de ronda y Granada. Luego llegó El Jardín. Las pieles se erizaron. Una falla en el micrófono de la corista que acompañó a Fernández (que hacía las veces de Gloria Estefan), obligó a éste a cantarle casi al oído y uniendo su rostro al de ella. Las salvadoreñas se derretían por estar en su lugar. El ambiente mejoró. Alejandro Fernández sacó una bandera de su tierra natal y la colocó en su pecho mientras entonaba Guadalajara, Jalisco ¡no te rajes! y México lindo y querido. La despedida se acercaba. El Potrillo recordó a su padre con la canción Cuando yo quería ser grande, mientras las pantallas colocadas a los costados del escenario exhibían varias imágenes inéditas de los Fernández. Al filo de las doce, el lugar retumbó con Como quien pierde una estrella y el protagonista de la noche se despidió. Los gritos eran de angustia. Unos segundos más tarde, regresó con un look más relajado y cerró la velada al ritmo de Háblame, Quiéreme con un solo de saxofón- y un brindis con Cognac Curvoiser, que por cierto le sirvió de hidratante durante toda la noche. Concierto en Panama  Y valió la pena la espera, ya que pudimos disfrutar del Concierto de Alejandro Fernández, el cual es en Beneficio de las obras de la Asociación Pro-niñez. La noche inicio con un gran talento nacional: Dennis Guerra, quien nos deleito con su estilo algo : Pop rock y baladas un tanto movidas , este chico no tiene nada que envidiar ya que posee un gran estilo y demostro que esta a la altura para hacer el opening de un show de esta magnitud. Pasada las nueve de la noche y engalanando con un traje de charro mejicano , entra al escenario para dar lo mejor de su repertorio : Alejandro Fernández con una obacion del público , quien despues de esperar, pudo disfrutar del Concierto por espacio de casi tres horas de las cuales no paro de cantar y complacer a cada uno de los alli presentes. Con canciones de la talla de: Niña amada mia, Si tu Supieras, Tantita pena ,entre otros, además de un repertorio de rancheras mexicanas el cual ejecuto con la voz que lo caracteriza. Y así supo complacer a su público, el cual no lo defraudo en ningun momento dentro de la presentación . Y supo trasmitir cada uno de sus sentimientos con cada ejecución de sus canciones y así hacer de esta noche una de las más inolvidables en nuestras mentes, y con su sencillez finalizo diciendo : Se va el potrillo, gracias Panamà |